La ministra Lenia Batres critica a sus colegas y acusa sometimiento a los intereses de Ricardo Salinas Pliego.
La ministra Lenia Batres Guadarrama, una de las figuras más vocales en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), protagonizó un hecho trascendental este miércoles al abandonar una sesión crucial de la Segunda Sala, en la que se debatía un amparo del empresario Ricardo Salinas Pliego. El amparo en cuestión involucra a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que está requiriendo información bancaria de Salinas Pliego en el marco de una investigación.
El impedimento solicitado por Salinas Pliego
La sesión comenzó en la mañana del 12 de marzo y, durante la parte privada, los ministros votaron para aceptar un impedimento solicitado por Salinas Pliego, lo que generó la salida abrupta de Batres Guadarrama. De acuerdo con fuentes cercanas a la Corte, la mayoría de los ministros de la Segunda Sala, conformada por Javier Laynez Potisek, Alberto Pérez Dayán, Yasmín Esquivel Mossa y Jorge Mario Pardo Rebolledo, votaron a favor de la solicitud del empresario, lo que llevó a Batres a retirarse.

La respuesta de Lenia Batres
Lenia Batres, tras retirarse, no participó en la sesión pública en la que se ratificó el voto a favor del impedimento. A través de un mensaje en redes sociales, Batres Guadarrama denunció lo que consideró una violación al Reglamento Interior de la Suprema Corte, señalando que la decisión de sus colegas respondía a un “acto de sometimiento y complicidad” a los intereses de Salinas Pliego, un hombre clave dentro del empresariado mexicano. Según Batres, la intención era declararla impedida para conocer y votar sobre el caso que involucra a la UIF.
«Este es un claro acto de sometimiento de algunos de mis colegas en la Suprema Corte, quienes se alinean con los intereses ilegítimos de los poderes fácticos, particularmente en lo que respecta a los grandes empresarios como Salinas Pliego», expresó Batres en su mensaje.
Sobre el caso de los juicios de amparo e impedimentos relacionados con el señor Ricardo Salinas Pliego en la sesión de hoy de la Suprema Corte, he difundido este comunicado: pic.twitter.com/DDprxZGZ1g
— Lenia Batres (@LeniaBatres) March 13, 2025
La decisión de la Segunda Sala
El retiro de Batres también generó consecuencias prácticas en la sesión. Tras su salida, la falta de quórum impidió continuar con los trabajos de la Segunda Sala, lo que obligó al presidente de la Sala, Javier Laynez Potisek, a suspender la sesión pública por falta de quorum.
Este hecho ha despertado una serie de reacciones tanto en el ámbito jurídico como en el político. La decisión de los ministros ha sido interpretada por algunos como una muestra de la presión que los intereses privados pueden ejercer sobre el máximo órgano judicial del país.
Contexto del caso Salinas Pliego
Ricardo Salinas Pliego es uno de los empresarios más poderosos de México, propietario de empresas como TV Azteca y Grupo Elektra. Ha sido una figura controvertida en la política mexicana debido a sus cercanos vínculos con diversos gobiernos y su influencia en la opinión pública. En este caso específico, la UIF lo investiga por presuntos vínculos con actividades ilícitas y por su resistencia a entregar información bancaria que podría ser clave para las investigaciones.
Las implicaciones para la Suprema Corte
La salida de Batres y sus duras acusaciones contra sus colegas abren una discusión importante sobre la independencia del poder judicial en México. La Suprema Corte, encargada de garantizar el Estado de Derecho, se ha visto envuelta en diversas controversias en los últimos años, y el caso de Salinas Pliego pone en evidencia las tensiones entre la justicia y los poderes fácticos en el país.
El incidente ha dejado en claro que la ministra Lenia Batres, conocida por su postura firme en defensa de la autonomía judicial y la transparencia, está dispuesta a señalar públicamente lo que considera abusos y faltas de imparcialidad dentro del máximo órgano jurisdiccional del país.
Un caso más de conflicto entre el poder judicial y los empresarios
La controversia generada por la actitud de los ministros en la Segunda Sala se suma a una serie de tensiones en las que el poder judicial mexicano se ha visto envuelto en los últimos años, sobre todo en casos que involucran a grandes empresarios y personajes influyentes. Las críticas hacia el sistema judicial mexicano en cuanto a su independencia son cada vez más frecuentes, y la intervención de figuras políticas y empresariales parece ser un tema recurrente en la agenda pública.
El episodio protagonizado por Lenia Batres, su denuncia pública y el posterior quiebre de la sesión pública en la Suprema Corte, pone de relieve las complejidades que enfrenta la justicia en México al intentar equilibrar la lucha contra la corrupción con la presión de los intereses de los grandes empresarios.
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